Como un hámster

Me he pasado estos días poniendo un poco de orden a mis armarios y a mi cabeza. Es increíble la cantidad de trastos inútiles que se acumulan en los dos sitios.

A la gente que me conoce se lo he dicho alguna vez: soy como un hámster.

Con más de 20 años de diferencia han pasado por casa unos cuantos de estos roedores y al abrir mis armarios me venía a la memoria la imagen de sus nidos. Todo lo inimaginable estaba allí.

Y si no estaba es porque no habían podido meterlo dentro. Igualitos que yo, pero más simpáticos y peludos.

  • Cajas de zapatos sin zapatos.
  • Cáscaras de huevo decoradas.
  • Más de quince bolígrafos que no escriben.
  • Medias ochenteras para exponer en un museo.
  • Aletas de submarinismo de hace cuánto… ¿veinte años?
  • Unas gafas de sol de hace tanto tiempo que ya vuelven a estar de moda.
  • Las sábanas de satén que alguien nos regaló y guardamos enseguida porque resbalaban como un tobogán de parque acuático.
  • Mis cartillas de notas de EGB.
  • Fósiles, piedras vulgares y conchas marinas como para reconstruir el reino de Atlantis.
  • Mi primer, y último, diario adolescente con material para escribir un libro.
  • Agendas de hace 15 años.
  • Una pecera sin peces…
Foto: la musa despeinada. Fósiles y cáscaras de huevo decoradas.

Todo de gran utilidad al parecer.

Y es que me he pasado media vida acumulando objetos que, por alguna razón, siguen estando aferrados a mí y no soy capaz de dejarlos ir. Y ahora estoy en un momento que siento la necesidad de organizarlos un poco para que no se pierdan.

¿Será la crisis de los 40?

Qué más quisiera yo…

Lo cierto es que tanto cachivache me ha servido para mantenerme cuerda (o tan cuerda como antes del “corona”, que ya parece uno más de la familia).

Todos esos montones de inutilidades han conseguido que, al verlos, recuerde momentos importantes, me ria, llore e incluso haga deporte de tanto cambiar cajas de sitio.

Una manera como cualquier otra de pasar el rato que, menos para escribir o hacer fotos, el tiempo ha dado para todo.

Con un poco de suerte cambiaremos pronto de fase y mi querida musa me hará una visita, que buena falta me hace ya…

2 comentarios sobre “Como un hámster

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